esta nota de cierre y balance de mi candidatura a las elecciones primarias de Podemos en Extremadura no puede empezar sino reconociendo un modestísimo resultado que evidentemente queda muy lejos de satisfacer los objetivos para los que fue concebida, y agradeciendo el compromiso y el esfuerzo —a la vez que pidiendo disculpas por sus muy pobres frutos— a cuantos amigos y amigas habeis respaldado públicamente, dado difusión o colaborado de cualquier otro modo con mi candidatura, y por supuesto a cuantos compañeros y compañeras habeis depositado en ella uno de vuestros sufragios.
No es preciso insistir en la ya reiteradamente constatada dificultad para desbordar desde su exterior el sistema de listas «avaladas por Pablo Iglesias» y el «partido dentro del partido» Claro Que Podemos, construido desde la dirección estatal en los distintos territorios, de forma en buena medida opaca y vertical, a partir de las elecciones europeas de mayo de 2014. Una dificultad que se multiplica cuando, como sucede en Extremadura, ese exterior carece de casi cualquier organicidad ideológica y estratégica —y es de hecho en buena medida un «exterior involuntario», producto de una fallida concurrencia por la marca «avalada»—, y enfrenta estos procesos electivos mediante candidaturas no agrupadas en listas, abocadas a estamparse contra el plus de visibilidad y la agrupación de voto del que se benefician de partida los integrantes de las listas Claro Que Podemos. Complica aún más el escenario el hecho de que muchos compañeros y compañeras, en mayor o menor medida críticos con las lógicas organizativas y programáticas de Claro Que Podemos, hayan preferido en este y anteriores procesos operar más contemporizadoramente desde el interior o las inmediaciones del «partido dentro del partido», una opción por supuesto ética y estratégica legítima, pero que sin embargo no he estimado y sigo sin estimar apropiada para enfrentar los importantes déficits democráticos que la actividad del «partido dentro del partido» Claro Que Podemos induce respecto a los planteamientos con que Podemos fue originalmente presentado en enero de 2014.
Aún a pesar de todas estas precondiciones escasamente favorables, decidí presentar mi candidatura para introducir en este proceso de primarias los puntos de vista y modos de hacer que he defendido y practicado en los últimos diez meses como militante de Podemos y en la propia campaña como candidato, no siempre coincidentes y en ocasiones abiertamente discrepantes con la línea política ahora mismo dominante en Podemos —muy especialmente, aunque no solo, en lo tocante a la cuestión de los procesos de confluencia. El muy humilde resultado obtenido por mi candidatura revela que tales puntos de vista y modos de hacer no gozan hoy de un respaldo significativo entre la militancia de Podemos Extremadura —hipótesis que confirmaría el resultado que finalmente han tenido los distintos amagos de confluencia autonómica y municipal en nuestra región—, que yo no he sido un portavoz competente de los mismos o, muy probablemente, ambas cosas a la vez.
Por otro lado, 195 votos, obtenidos desde el exterior y en buena medida a contracorriente del aparato organizativo y la tendencia ideológica hoy hegemónicos en Podemos en general y en Podemos Extremadura en particular, son demasiados como para tirar irresponsablemente la toalla de un combate político de largo recorrido, del que estas primarias han constituido un episodio sin duda relevante, pero no conclusivo. El modo en que, partiendo de ese pequeño capital político, pueda yo en adelante contribuir a la construcción a medio y largo plazo de una alternativa colectiva real al «partido dentro del partido» en Podemos Extremadura es algo que ahora quiero debatir, con tiempo y perspectiva, con los compañeros y compañeras más directamente comprometidos en la campaña de mi candidatura, a quienes una vez más reitero mi agradecimiento.
Un saludo a todos y todas y muchísimas gracias por vuestra atención. Punto y aparte. Seguimos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario